Franco en Gibraltar, marzo de 1935

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Autor: JOSÉ BENEROSO SANTOS.

-SINOPSIS:

8 de marzo de 1935. Franco llega a Gibraltar. ¿Qué se escondía detrás de esta visita? En esta obra se desvela como coinciden las intenciones e intereses de un número importante de personalidades comprometidas no sólo en que se produjese un conflicto armado en España que acabase con la II República sino que tenía que ser Franco quien dirigiese la acción. Poco a poco conforme avancemos en la lectura se irán desgranando los entresijos de lo que a todos los efectos fue una gran conspiración.
La injerencia británica en la Guerra Civil española es un tema poco estudiado y que necesita ser investigado en profundidad. Existía un generalizado rechazo del Gobierno británico hacía la Segunda República española que se puso de manifiesto de inmediato tras su proclamación. La idea de que los postulados revolucionarios soviéticos se extendiesen por Europa había creado la alarma británica, y más aún cuando el peligro podía provenir de forma más directa de España, donde Gran Bretaña contaba con el valioso enclave de Gibraltar.
Si la injerencia británica no ha sido bien estudiada, menos lo ha sido el papel jugado por Gibraltar, papel que creemos que es trascendental pues es muy probable, nosotros estamos convencidos de que así fue, que una parte del planteamiento y desarrollo de la insurrección militar de 1936 contra la Segunda República tuviese sus orígenes en Gibraltar y tanto los políticos como los militares antirrepublicanos encontraron aquí un fuerte apoyo. Por esta razón, y acercándonos al Gibraltar de esa época, analizamos en este libro en profundidad las visitas de una serie de personas, todas relevantes, en un corto espacio de tiempo a la colonia británica en 1935, y entre las que podemos destacar las de Francisco Franco, José Sanjurjo y Diego Martínez Barrio.
En concreto la visita de Franco a Gibraltar se produce en la tarde del día 8 de marzo, le acompaña el coronel Martín-Pinillos […]. A su llegada se encuentra con Ricardo Goizueta que se agrega al grupo. Es curioso el hecho de que prácticamente Franco coincide en su estancia en Gibraltar con Diego Martínez Barrio, que dada su condición de destacado masón (había llegado a ser Gran Maestro del Gran Oriente Español) estaba muy relacionado con las logias gibraltareñas.
Sabemos que mantiene una reunión celebrada en el Rock Hotel, con un grupo de destacadas personalidades, civiles y militares, británicas […].
El Rock Hotel
La imagen de Gibraltar, de espectadora impasible, desbordada por los sucesos españoles en la contienda civil, en particular en lo ocurrido en las poblaciones más cercanas, debe ser revisada. Muchas de las acciones realizadas desde allí, con el consentimiento de ingleses y gibraltareños, fueron concienzudamente preparadas, formando parte de una estrategia, y resultaron ser, a la postre, determinantes en la evolución de los acontecimientos españoles, en particular en los inicios de la conflagración.
Estaba pendiente, por lo tanto, un estudio que tratase la implicación británica en los acontecimientos españoles y las acciones llevadas a cabo desde Gibraltar. En esta obra abordamos ambas cuestiones y para ello hemos creído necesario (dada la complejidad que presenta todo estudio en el que aparece Gibraltar, sea desde el ámbito que sea desde el que se realice), repasar varias cuestiones y aspectos que ayudarán, y que creemos imprescindibles, para conocer cuál era la situación y posicionamiento de la colonia británica en 1935. De este modo nos acercaremos a la problemática existente, prácticamente desde su ocupación británica, en torno a su economía, sociedad y política, en particular con respecto a España. Hemos fijado nuestra atención en una serie de personajes como Pablo Larios, Juan March, Charle Harigton, Ricardo Goizueta, George Gaggero, Lionel Imossi…, que por su participación e implicación en los hechos que se narran adquieren un gran protagonismo, y no se entenderían muchas de las consecuencias de sus acciones si no ahondáramos en sus vidas.
Todos estos factores y elementos serán analizados y nos servirán para vertebrar en gran medida el meollo de esta investigación que consideramos estas visitas cuando la situación político-social española estaba en plena efervescencia, en particular y de forma destacada la realizada por Franco. Visita que había pasado, sorprendentemente, hasta ahora completamente desapercibida. Ni los más renombrados biógrafos de Franco como Preston, Payne, Viñas, etc. ni la historiografía más especializada en la Guerra Civil española habían dicho algo al respecto.
Esta visita en concreto parece vincular y comprometer en la planificación del levantamiento de julio de 1936 a importantes personalidades civiles y militares británicas con los conspiradores españoles. De igual modo, aunque en menor medida, también la efectuada por Sanjurjo poco días después. Todo con la presencia también en Gibraltar de Martínez Barrio, en ese momento ya al frente de UR (Unión Republicana) y Rico Avelló, alto comisario en el Protectorado.
A simple vista nada hay que pueda poner en relación todas estas visitas, pero sólo con profundizar mínimamente en la realizada por Franco empiezan a aflorar una serie de cuestiones que no únicamente las relacionan, sino que además cobran más sentido si repasamos y las vinculamos con algunos asuntos y sucesos anteriores y otros posteriores. Es decir, no sería entendible el interés mostrado por estas personas en sus visitas, como se muestra a lo largo de este libro, sino se tuviesen en cuenta argumentos de fondo, como pueden ser entre otros la problemática existente con el tema de los combustibles, la inestabilidad político-social española o los deseos políticos, y militares, sobre todo militares, de acabar con un régimen republicano que cada vez derivaba hacia posiciones más próximas al bolchevismo.
Algunas cuestiones y aspectos como las ayudas, directas e indirectas, a los sublevados; el rechazo político a los republicanos; la defensa de los postulados militares antirrepublicanos; la estrecha e interesada colaboración económica, con un aumento considerable del contrabando; la intervención de la masonería, etc., por parte británica en general y gibraltareña en particular, serán abordados a lo largo de este trabajo. La cautela y el tibio reconocimiento inicial británico de la causa rebelde dejaron paso en muy poco tiempo a un apoyo, que podemos considerar casi incondicional.
Actualmente, con la información obtenida tras años de investigación, estamos en situación de afirmar con rotundidad que gran parte de la sublevación militar fue proyectada en Gibraltar y que desde aquí se efectuarían importantes movimientos económicos, en particular desde la visita de Franco, y estratégico-militares a favor de la causa sublevada, en los comienzos de la contienda de gran repercusión posterior y que determinaron en gran medida el desarrollo de la guerra, concediéndole una ventaja inicial al bando sublevado que serviría para tener siempre la iniciativa en todas las operaciones en la zona del Estrecho, tanto en la orilla norte como en la sur, y en Andalucía. El eje Marruecos-Algeciras-Jerez-Sevilla quedó fijado relativamente pronto y esto fue posible por la connivencia británica y la ayuda encubierta de Gibraltar.

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