El Ateneo de la Bahía quiso dar comienzo a la programación especial de verano con un plato fuerte de la creación literaria en la comarca. José-Reyes Fernández es uno de los mejores escritores que ha dado el Campo de Gibraltar, y la aparición de cada nuevo libro suyo se convierte en un acontecimiento ineludible.
Con «Los hexámetros perdidos», Pepe-Reyes nos ofreció una aproximación mítica no solo a su Guimarán/Carteya/Guadarranque natal, sino también a las peripecias del Ulises homérico, esta vez reencarnado en una especie de soñador quijotesco, que se hace rodear, páginas aquí y allá, de un fascinante elenco de personajes inolvidables.
«Los hexámetros perdidos», otra subyugante propuesta ficcional de Pepe-Reyes, el exuberante escritor carteyano-sanroqueño que otra vez hace de los paisajes (y paisanajes) de su infancia combustible para la imaginación.
Abrió la sesión Ignacio Herranz, cubriendo la ausencia por enfermedad de la presentadora prevista, y a continuación tomó la palabra Juan José Trujillo. Este puso su verbo, como siempre chispeante de ingenio y heterodoxia, al servicio de un libro y un escritor extraordinarios, aderezando además su intervención con un sorpresivo y espectacular clip de vídeo alusivo a la novela, y, naturalmente, obra de su feraz maquinaria inventiva.
Después fue el turno del autor, quien nos desveló sus peripecias creativas durante la génesis de la obra y desgranó, hasta donde es sensato desvelar la historia, sus urdimbres argumentales, en un ejercicio de «análisis entre visillos» rayano en la seducción. El culmen lo puso la lectura de un pasaje de la novela, tan deslumbrante por su contenido como por la pericia técnica que desplegaba.
Como recuerdo de un encuentro donde convivieron la afabilidad y la fascinación, compartimos unas cuantas fotos de tonos cálidos para una cálida tarde, un cálido público y una literatura que —si nos permiten el oxímoron— en manos de este escritor sabe resultar tan cálida como refrescante.